Definir censura y autocensura
Censura:
La definición de censura es un poder que ejerce el estado, persona o grupo influyente para prohibir, la difusión de una noticia, con el cual se pueda atentar contra la estabilidad de la persona o grupo, su existencia, su objetivo principal es limitar la libertad de expresión en especial con aquellos que se pretenda atacar contra un orden establecido, hay diferentes niveles de censura, en donde se hace mas notorio es en aquellos lugares en los cuales el gobierno se asemeja a una dictadura , por eso, todo lo que tiene que ver con el ejercicio del periodismo y las distintas formas que adoptará el arte, será el objeto de atención de aquellos organismos que en estos países tengan asignada la tarea de contralor.
Los medios de comunicación, históricamente, han mantenido relaciones disfuncionales con el poder político, de aquí que muchos medios sean censurados esto provoca que los gobernantes sean cada vez mas autoritarios y que cada vez creen mayores legislaciones para impedir que se publique tal o cual cosa.
Los gobernantes acuden a la censura o ejercen presiones para que se produzca la autocensura cuando ven que sus errores y delitos, expuestos ante la opinión pública, terminarán por atentar contra su mantenimiento en el poder. Muchos medios aceptaron ser silenciados por miedo a peder sus patrimonios y se convirtieron en cómplices del poder político, para mantener sus beneficios. Ambas actitudes, las del poder político y del poder económico, van en contra del bien común.
La censura se ejerce en los ámbitos privados, en las relaciones personales, incluso en el ámbito de una pareja. La cosa no queda ahí la autocensura forma parte del mecanismo de la psique de los individuos. El inconsciente es la parte de ese aparato psíquico que hace de almacén de todo lo que se ha encerrado porque ha sido autoprohibido para ser dicho. Cuantas más auto represiones haya aceptado un individuo en su vida más compleja será esa instancia que vive en su sí sin ser concienciada.
Autocensura
La autocensura ocurre cuando quienes trabajan en los medios de comunicación condicionan su labor cualificada como informadores o comunicadores por miedo a las repercusiones negativas que sobre ellos pueda tener su trabajo: temor a perder fuentes informativas, amistades o privilegios, a perder posibilidades de ascenso o incluso el propio puesto de trabajo
Esa autocensura viene inducida por la cultura dominante o por si no queda clara por la política dominante. Desde centros de poder se marcan directrices claras de hasta donde llevar la libertad de expresión y de palabra. Desde la transgresión que especula una sociedad con mejores valores y mejores tratos humanos la lucha por la libertad, aun con las posiciones más revolucionarias y evolucionadas, no está exenta de sutiles autocensuras para conservar alianzas o para minimizar conflictos.
Cuando una persona no puede opinar lo que realmente siente en la mesa a la que está invitado o no puede enviar sus opiniones a alguien porque eso puede dañar la relación que tiene con otra persona a laque quiere puede interiorizar el deseo del censurador en autocensura.
Una noticia que se considere como censura y autocensura
Noticia publicada en: EL TIEMPO
Periodico Venezolano
“Los periódicos serán obligados a entrar por el carril del gobierno”
Censura:
La definición de censura es un poder que ejerce el estado, persona o grupo influyente para prohibir, la difusión de una noticia, con el cual se pueda atentar contra la estabilidad de la persona o grupo, su existencia, su objetivo principal es limitar la libertad de expresión en especial con aquellos que se pretenda atacar contra un orden establecido, hay diferentes niveles de censura, en donde se hace mas notorio es en aquellos lugares en los cuales el gobierno se asemeja a una dictadura , por eso, todo lo que tiene que ver con el ejercicio del periodismo y las distintas formas que adoptará el arte, será el objeto de atención de aquellos organismos que en estos países tengan asignada la tarea de contralor.
Los medios de comunicación, históricamente, han mantenido relaciones disfuncionales con el poder político, de aquí que muchos medios sean censurados esto provoca que los gobernantes sean cada vez mas autoritarios y que cada vez creen mayores legislaciones para impedir que se publique tal o cual cosa.
Los gobernantes acuden a la censura o ejercen presiones para que se produzca la autocensura cuando ven que sus errores y delitos, expuestos ante la opinión pública, terminarán por atentar contra su mantenimiento en el poder. Muchos medios aceptaron ser silenciados por miedo a peder sus patrimonios y se convirtieron en cómplices del poder político, para mantener sus beneficios. Ambas actitudes, las del poder político y del poder económico, van en contra del bien común.
La censura se ejerce en los ámbitos privados, en las relaciones personales, incluso en el ámbito de una pareja. La cosa no queda ahí la autocensura forma parte del mecanismo de la psique de los individuos. El inconsciente es la parte de ese aparato psíquico que hace de almacén de todo lo que se ha encerrado porque ha sido autoprohibido para ser dicho. Cuantas más auto represiones haya aceptado un individuo en su vida más compleja será esa instancia que vive en su sí sin ser concienciada.
Autocensura
La autocensura ocurre cuando quienes trabajan en los medios de comunicación condicionan su labor cualificada como informadores o comunicadores por miedo a las repercusiones negativas que sobre ellos pueda tener su trabajo: temor a perder fuentes informativas, amistades o privilegios, a perder posibilidades de ascenso o incluso el propio puesto de trabajo
Esa autocensura viene inducida por la cultura dominante o por si no queda clara por la política dominante. Desde centros de poder se marcan directrices claras de hasta donde llevar la libertad de expresión y de palabra. Desde la transgresión que especula una sociedad con mejores valores y mejores tratos humanos la lucha por la libertad, aun con las posiciones más revolucionarias y evolucionadas, no está exenta de sutiles autocensuras para conservar alianzas o para minimizar conflictos.
Cuando una persona no puede opinar lo que realmente siente en la mesa a la que está invitado o no puede enviar sus opiniones a alguien porque eso puede dañar la relación que tiene con otra persona a laque quiere puede interiorizar el deseo del censurador en autocensura.
Una noticia que se considere como censura y autocensura
Noticia publicada en: EL TIEMPO
Periodico Venezolano
“Los periódicos serán obligados a entrar por el carril del gobierno”
Publicada el Lunes 7 De Diciembre del 2009
Al experto en comunicación no le cabe ninguna duda de que, tarde o temprano, el control oficial alcanzará a los impresos, tal como ocurrió hace cinco años con las radio y tv con la Ley Resorte. Para muestra dos señales legislativas: una proyectada normativa de Cultura que limitaría los mensajes de los medios y otra especial para regular los contenidos de la prensa
JOLGUER RODRÍGUEZ COSTA
Boris Vergara
BALANCE. Oscar Lucien sostiene que en cinco años de Ley Resorte no hay una mejor radio o televisión venezolana
CARACAS.- Como sociólogo, cineasta y estudioso de los medios de comunicación, Oscar Lucien proyecta una versión optimista del futuro. La razón: ve que el gobierno ya está tomando cucharadas soperas de su propia medicina.
- Al cumplirse cinco años de la promulgación de la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión, pareciera que, por una parte, el gobierno ha logrado sus objetivos de controlar los contenidos; mientras que, por la otra, algunos medios habrían entrado por el aro de las limitaciones. ¿Para qué cree que ha servido realmente la Ley Resorte?
- Este instrumento se propuso como una norma para promover y garantizar la calidad en la programación de la radio y la televisión. Luego de cinco años los resultados han sido totalmente contrarios. No podemos decir que tenemos una mejor radio y televisión, sino ausencias notables que, incluso, van en contra de un precepto constitucional, como lo es garantizar servicios públicos de radio y televisión. Hemos visto que, en el caso de Tves, el mismo Presidente ha reconocido que no se ve. Desde el punto de vista del impacto real, no aporta calidad, ni garantiza equilibrio informativo, ni la diversidad de la opinión pública del país. Ha sido un saldo negativo, pues el usuario no ha sido beneficiado con un buen servicio. La Ley Resorte tiene una racionalidad punitiva. El resultado es que ahora tenemos menos medios, una terrible autocensura y una esfera de criminalización de la opinión.
Nueva mordaza
- ¿Cuál sería el próximo paso para incrementar, aún más, lo que algunos no dudan en llamar arremetida mediática gubernamental?
-Precisamente en estos días se anuncia una Ley de Cultura que tiene impacto, ya no solamente en la radio y la televisión, sino también en los medios impresos, los cuales se verán obligados a entrar por el carril de los contenidos que promociona el gobierno. En conclusión, laLey Resorte forma parte de un cerco a la libertad de expresión en Venezuela; un cerco que cada día se cierra más.
- ¿Se está cerrando el círculo de la hegemonía mediática del Gobierno?
- No basta con decretar ese proceso. Por un lado, el gobierno ha tratado de incrementar su potencial difusivo, a través del aumento de kilovatios en la cobertura de Venezolana de Televisión (VTV), la emisora de la Asamblea Nacional, Telesur y Vive TV, entre una gran cantidad de medios. Aparte, tiene la Radio Nacional, Yvke Mundial y el resto del sistema de radio y televisión comunitaria. Todos son parásitos de la producción gubernamental. Así y todo, la cobertura de Tves no llega a 1.5%.
- ¿Quiere decir que Tves no cumple con su eslogan, ni es un servicio social?
- Exactamente, existe una hegemonía comunicacional. Lo que le llega a la audiencia no es nada innovador. Vemos que las cadenas, como otro de los mecanismos de limitación de la libertad de expresión, cierran los medios privados y hacen que dos tercios del encendido se apague o se migre para el cable, ya que este público no está cautivo.
- ¿Entonces vendrán por la prensa?
- Definitivamente sí. No es una visión apocalíptica. Hubo unos amagos con la propuesta de Ley de Delitos Mediáticos que afortunadamente pudo frenarse porque hubo un rechazo casi unánime a esa propuesta de la fiscal general Luisa Ortega. Pero en los pasillos oficiales se sigue hablando de una ley de prensa que impondrían restricciones a los medios impresos.
Dique publicitario
- ¿Prevé algunos mecanismos de presión para frenar esta amenaza?
- Mientras exista un compromiso real de los anunciantes con los valores democráticos, que tengan la fortaleza y el coraje de no dejarse presionar o defender políticas informativas equilibradas y plurales. Hasta ahora eso está ocurriendo. También hay que tomar en cuenta que la libertad de expresión no es un tema de los periodistas y dueños de medios, sino de todos los venezolanos y está acoplada a otro derecho como es el de la información.
-Hay una hegemonía comunicacional que carece de rating, pero ello pareciera contrastar con una aparente apatía de la población. ¿Qué cree que pasará al final?
- El caso de Radio Caracas Televisión ilustra claramente lo que ha hecho el gobierno. Cuando esa frecuencia estaba en manos privadas, tenía una audiencia cercana a 30%. Cuando el Estado se apodera de esa señal (con Tves), el rating cae casi a cero. No basta con tener la posesión de la frecuencia de un canal ni con adueñarse de las instalaciones y equipos de transmisión. No hay manera de rescatar la audiencia de manera coercitiva.
- Pero, ¿hay apatía por parte de la población?
- No creo. El hecho de no encender la televisión oficial es una manera de manifestar. Puede haber autocensura, ciertos niveles de inhibición en algunas emisoras radiales y televisoras ante el poderío mediático del gobierno; es un poder que se expresa por la vía impositiva (Seniat, Conatel), o de la pauta publicitaria, que se utiliza para castigar o premiar políticas editoriales. A eso se agrega que el Estado se adueñó de la Cantv, un anunciante importante. Se ha incrementado el poder de control del Estado, aunque hay medios que todavía mantienen un espacio de libertad importante.
-¿Extrapolaría este panorama mediático a la situación política nacional?
- Hay que reconocer la condición de autonomía que mantienen algunos medios ante ese poder tan grande del Estado. Según las encuestas, el apoyo al Presidente va en franca caída, tanto así que ante unas elecciones parlamentarias que ya tienen fecha, el gobierno tiene miedo de perder la mayoría en la AN, a pesar de la trampa que hicieron al acomodar la normativa electoral. Esa ley es un búmeran.
-¿Se juega el gobierno el todo por el todo?
-Pareciera que sí, a juzgar por las medidas que ha anunciado últimamente. El tema de la guerra con Colombia es, aunque de pura retórica, dañino para todas las personas que viven y comercian en la frontera. Tampoco se miden las consecuencias del tema de la amenaza de nacionalización de la banca. El gobierno se juega unas cartas que lo colocan en un camino peligroso, ya que genera mayor inestabilidad y crispación. No es el ambiente recomendable para una elección.
- A propósito, ¿qué panorama vislumbra para septiembre de 2010, con los venideros comicios parlamentarios?
-Lo veo con bastante entusiasmo. Los sectores democráticos están logrando una propuesta unitaria, lo cual ha sido recibido con bastante beneplácito por parte del conglomerado no chavista. Hay una movilización importante del sector juvenil. Veo que la sociedad civil ha comprendido la enorme importancia de acudir a esas elecciones. Existe la posibilidad real de lograr un porcentaje importante de curules legislativas, que expresaría la correlación de fuerzas suficientes para recomponer el estatus democrático del país.
Al experto en comunicación no le cabe ninguna duda de que, tarde o temprano, el control oficial alcanzará a los impresos, tal como ocurrió hace cinco años con las radio y tv con la Ley Resorte. Para muestra dos señales legislativas: una proyectada normativa de Cultura que limitaría los mensajes de los medios y otra especial para regular los contenidos de la prensa
JOLGUER RODRÍGUEZ COSTA
Boris Vergara
BALANCE. Oscar Lucien sostiene que en cinco años de Ley Resorte no hay una mejor radio o televisión venezolana
CARACAS.- Como sociólogo, cineasta y estudioso de los medios de comunicación, Oscar Lucien proyecta una versión optimista del futuro. La razón: ve que el gobierno ya está tomando cucharadas soperas de su propia medicina.
- Al cumplirse cinco años de la promulgación de la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión, pareciera que, por una parte, el gobierno ha logrado sus objetivos de controlar los contenidos; mientras que, por la otra, algunos medios habrían entrado por el aro de las limitaciones. ¿Para qué cree que ha servido realmente la Ley Resorte?
- Este instrumento se propuso como una norma para promover y garantizar la calidad en la programación de la radio y la televisión. Luego de cinco años los resultados han sido totalmente contrarios. No podemos decir que tenemos una mejor radio y televisión, sino ausencias notables que, incluso, van en contra de un precepto constitucional, como lo es garantizar servicios públicos de radio y televisión. Hemos visto que, en el caso de Tves, el mismo Presidente ha reconocido que no se ve. Desde el punto de vista del impacto real, no aporta calidad, ni garantiza equilibrio informativo, ni la diversidad de la opinión pública del país. Ha sido un saldo negativo, pues el usuario no ha sido beneficiado con un buen servicio. La Ley Resorte tiene una racionalidad punitiva. El resultado es que ahora tenemos menos medios, una terrible autocensura y una esfera de criminalización de la opinión.
Nueva mordaza
- ¿Cuál sería el próximo paso para incrementar, aún más, lo que algunos no dudan en llamar arremetida mediática gubernamental?
-Precisamente en estos días se anuncia una Ley de Cultura que tiene impacto, ya no solamente en la radio y la televisión, sino también en los medios impresos, los cuales se verán obligados a entrar por el carril de los contenidos que promociona el gobierno. En conclusión, laLey Resorte forma parte de un cerco a la libertad de expresión en Venezuela; un cerco que cada día se cierra más.
- ¿Se está cerrando el círculo de la hegemonía mediática del Gobierno?
- No basta con decretar ese proceso. Por un lado, el gobierno ha tratado de incrementar su potencial difusivo, a través del aumento de kilovatios en la cobertura de Venezolana de Televisión (VTV), la emisora de la Asamblea Nacional, Telesur y Vive TV, entre una gran cantidad de medios. Aparte, tiene la Radio Nacional, Yvke Mundial y el resto del sistema de radio y televisión comunitaria. Todos son parásitos de la producción gubernamental. Así y todo, la cobertura de Tves no llega a 1.5%.
- ¿Quiere decir que Tves no cumple con su eslogan, ni es un servicio social?
- Exactamente, existe una hegemonía comunicacional. Lo que le llega a la audiencia no es nada innovador. Vemos que las cadenas, como otro de los mecanismos de limitación de la libertad de expresión, cierran los medios privados y hacen que dos tercios del encendido se apague o se migre para el cable, ya que este público no está cautivo.
- ¿Entonces vendrán por la prensa?
- Definitivamente sí. No es una visión apocalíptica. Hubo unos amagos con la propuesta de Ley de Delitos Mediáticos que afortunadamente pudo frenarse porque hubo un rechazo casi unánime a esa propuesta de la fiscal general Luisa Ortega. Pero en los pasillos oficiales se sigue hablando de una ley de prensa que impondrían restricciones a los medios impresos.
Dique publicitario
- ¿Prevé algunos mecanismos de presión para frenar esta amenaza?
- Mientras exista un compromiso real de los anunciantes con los valores democráticos, que tengan la fortaleza y el coraje de no dejarse presionar o defender políticas informativas equilibradas y plurales. Hasta ahora eso está ocurriendo. También hay que tomar en cuenta que la libertad de expresión no es un tema de los periodistas y dueños de medios, sino de todos los venezolanos y está acoplada a otro derecho como es el de la información.
-Hay una hegemonía comunicacional que carece de rating, pero ello pareciera contrastar con una aparente apatía de la población. ¿Qué cree que pasará al final?
- El caso de Radio Caracas Televisión ilustra claramente lo que ha hecho el gobierno. Cuando esa frecuencia estaba en manos privadas, tenía una audiencia cercana a 30%. Cuando el Estado se apodera de esa señal (con Tves), el rating cae casi a cero. No basta con tener la posesión de la frecuencia de un canal ni con adueñarse de las instalaciones y equipos de transmisión. No hay manera de rescatar la audiencia de manera coercitiva.
- Pero, ¿hay apatía por parte de la población?
- No creo. El hecho de no encender la televisión oficial es una manera de manifestar. Puede haber autocensura, ciertos niveles de inhibición en algunas emisoras radiales y televisoras ante el poderío mediático del gobierno; es un poder que se expresa por la vía impositiva (Seniat, Conatel), o de la pauta publicitaria, que se utiliza para castigar o premiar políticas editoriales. A eso se agrega que el Estado se adueñó de la Cantv, un anunciante importante. Se ha incrementado el poder de control del Estado, aunque hay medios que todavía mantienen un espacio de libertad importante.
-¿Extrapolaría este panorama mediático a la situación política nacional?
- Hay que reconocer la condición de autonomía que mantienen algunos medios ante ese poder tan grande del Estado. Según las encuestas, el apoyo al Presidente va en franca caída, tanto así que ante unas elecciones parlamentarias que ya tienen fecha, el gobierno tiene miedo de perder la mayoría en la AN, a pesar de la trampa que hicieron al acomodar la normativa electoral. Esa ley es un búmeran.
-¿Se juega el gobierno el todo por el todo?
-Pareciera que sí, a juzgar por las medidas que ha anunciado últimamente. El tema de la guerra con Colombia es, aunque de pura retórica, dañino para todas las personas que viven y comercian en la frontera. Tampoco se miden las consecuencias del tema de la amenaza de nacionalización de la banca. El gobierno se juega unas cartas que lo colocan en un camino peligroso, ya que genera mayor inestabilidad y crispación. No es el ambiente recomendable para una elección.
- A propósito, ¿qué panorama vislumbra para septiembre de 2010, con los venideros comicios parlamentarios?
-Lo veo con bastante entusiasmo. Los sectores democráticos están logrando una propuesta unitaria, lo cual ha sido recibido con bastante beneplácito por parte del conglomerado no chavista. Hay una movilización importante del sector juvenil. Veo que la sociedad civil ha comprendido la enorme importancia de acudir a esas elecciones. Existe la posibilidad real de lograr un porcentaje importante de curules legislativas, que expresaría la correlación de fuerzas suficientes para recomponer el estatus democrático del país.


Bien, recibido.
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