Uso ético de la información
El concepto de ética es como una rama de la filosofía está considerada como una ciencia normativa, porque se ocupa de las normas de la conducta humana, y para distinguirse de las ciencias formales, como las matemáticas y la lógica, y de las ciencias empíricas, como la química y la física. Las ciencias empíricas sociales, sin embargo, incluyendo la psicología, chocan en algunos puntos con los intereses de la ética ya que ambas estudian la conducta social. Por ejemplo, las ciencias sociales a menudo procuran determinar la relación entre principios éticos particulares y la conducta social, e investigar las condiciones culturales que contribuyen a la formación de esos principios.
La información es un fenómeno que proporciona significado o sentido a las cosas. En sentido general, la información es un conjunto organizado de datos procesados, que constituyen un mensaje sobre un determinado ente o fenómeno. Los datos se perciben, se integran y generan la información necesaria para producir el conocimiento que es el que finalmente permite tomar decisiones para realizar las acciones cotidianas que aseguran la existencia. La sabiduría consiste en determinar correctamente cuándo, cómo, dónde y con qué objetivo emplear el conocimiento adquirido.
El concepto de ética de la información se remonta probablemente alrededor de la década de 1970 cuando la computadora comenzó a usarse en el campo de la información científica y surgieron nuevas preguntas sobre todo con respecto al almacenamiento y acceso a documentos de contenido científico-técnico o coleccionados en bases de datos bibliográficas.
Hoy en día el concepto de ética de la información abarca todas las preguntas éticas relacionadas con la digitalización, es decir con la reconstrucción de todos los fenómenos posibles no restringidos estos al actuar humano y concebidos en el código 0 y 1 como información digital así como también con respecto a los problemas éticos relacionados por el intercambio, la combinación y el uso de dicha información incluyendo su comunicación a través del medio digital. Este carácter difuso del concepto de ética de la información tiene su fundamento en un amplio sentido de los procesos de digitalización y de su tendencia no sólo a subsumir a todos los fenómenos sino también a considerar como ontológicamente válido sólo aquello que pueda ser digitalizado.
La ética de la información puede concebirse como una teoría descriptiva y emancipadora bajo perspectivas históricas o sistemáticas.
Vida pública y la vida privada
La distinción entre vida privada y vida pública responde a la lógica de la convivencia humana. El respeto a la vida íntima es no sólo un derecho sino un dinamismo fundamental para vivir humanamente. Justamente por esto, el primero que debe respetar su propia intimidad es la persona misma, de lo contrario, su vida privada, desordenada y conflictiva terminará por afectar seriamente su intervención pública.
Puede ser que en un arranque de buenas intenciones se vuelque a la acción pero cosechará exactamente lo que sembró: confusión y conflicto. Cuidar y respetar la propia vida privada es esforzarse por vivir bien, responder a la propia naturaleza abierta al encuentro con los demás y con Dios que se expresa en la moral. La humanidad entera tiene en sí esta noción y lo ha expresado de diversas formas.
Lamentablemente en una gravísima distorsión se suele entender que respetar la vida privada es no enfrentar los problemas personales o simplemente ocultarlos. En la vida pública se hace hipócritamente esta distinción: una cosa son los asuntos personales y otra los asuntos profesionales o políticos. Con la pretensión de distinguir se separa y se confunde.
Cada persona humana es una y su acción privada afecta a sus semejantes siempre. Y esto en la vida política se hace mucho más evidente. Lo que ocurre en el Perú y en América no es nuevo: lo que uno hace con su familia y consigo mismo termina haciéndolo con el país entero. Repito que no es nuevo. Es sólo lamentable.
El concepto de ética es como una rama de la filosofía está considerada como una ciencia normativa, porque se ocupa de las normas de la conducta humana, y para distinguirse de las ciencias formales, como las matemáticas y la lógica, y de las ciencias empíricas, como la química y la física. Las ciencias empíricas sociales, sin embargo, incluyendo la psicología, chocan en algunos puntos con los intereses de la ética ya que ambas estudian la conducta social. Por ejemplo, las ciencias sociales a menudo procuran determinar la relación entre principios éticos particulares y la conducta social, e investigar las condiciones culturales que contribuyen a la formación de esos principios.
La información es un fenómeno que proporciona significado o sentido a las cosas. En sentido general, la información es un conjunto organizado de datos procesados, que constituyen un mensaje sobre un determinado ente o fenómeno. Los datos se perciben, se integran y generan la información necesaria para producir el conocimiento que es el que finalmente permite tomar decisiones para realizar las acciones cotidianas que aseguran la existencia. La sabiduría consiste en determinar correctamente cuándo, cómo, dónde y con qué objetivo emplear el conocimiento adquirido.
El concepto de ética de la información se remonta probablemente alrededor de la década de 1970 cuando la computadora comenzó a usarse en el campo de la información científica y surgieron nuevas preguntas sobre todo con respecto al almacenamiento y acceso a documentos de contenido científico-técnico o coleccionados en bases de datos bibliográficas.
Hoy en día el concepto de ética de la información abarca todas las preguntas éticas relacionadas con la digitalización, es decir con la reconstrucción de todos los fenómenos posibles no restringidos estos al actuar humano y concebidos en el código 0 y 1 como información digital así como también con respecto a los problemas éticos relacionados por el intercambio, la combinación y el uso de dicha información incluyendo su comunicación a través del medio digital. Este carácter difuso del concepto de ética de la información tiene su fundamento en un amplio sentido de los procesos de digitalización y de su tendencia no sólo a subsumir a todos los fenómenos sino también a considerar como ontológicamente válido sólo aquello que pueda ser digitalizado.
La ética de la información puede concebirse como una teoría descriptiva y emancipadora bajo perspectivas históricas o sistemáticas.
Vida pública y la vida privada
La distinción entre vida privada y vida pública responde a la lógica de la convivencia humana. El respeto a la vida íntima es no sólo un derecho sino un dinamismo fundamental para vivir humanamente. Justamente por esto, el primero que debe respetar su propia intimidad es la persona misma, de lo contrario, su vida privada, desordenada y conflictiva terminará por afectar seriamente su intervención pública.
Puede ser que en un arranque de buenas intenciones se vuelque a la acción pero cosechará exactamente lo que sembró: confusión y conflicto. Cuidar y respetar la propia vida privada es esforzarse por vivir bien, responder a la propia naturaleza abierta al encuentro con los demás y con Dios que se expresa en la moral. La humanidad entera tiene en sí esta noción y lo ha expresado de diversas formas.
Lamentablemente en una gravísima distorsión se suele entender que respetar la vida privada es no enfrentar los problemas personales o simplemente ocultarlos. En la vida pública se hace hipócritamente esta distinción: una cosa son los asuntos personales y otra los asuntos profesionales o políticos. Con la pretensión de distinguir se separa y se confunde.
Cada persona humana es una y su acción privada afecta a sus semejantes siempre. Y esto en la vida política se hace mucho más evidente. Lo que ocurre en el Perú y en América no es nuevo: lo que uno hace con su familia y consigo mismo termina haciéndolo con el país entero. Repito que no es nuevo. Es sólo lamentable.
No digamos nombres porque no es necesario. No nos hundamos en esa suerte de “gossip show” en el que se ha convertido la política. Sólo esforcémonos porque nuestra vida privada sea digna de hacerse pública por su capacidad de difundir el bien.


No hay comentarios:
Publicar un comentario